Andy, Ángel y Andrés eran los primeros del mundo en formar parte del primer ensayo clínico internacional que trataba de demostrar la validez de la terapia genética contra una variante de esta rara enfermedad hereditaria llamada adrenoleucodistrofia, la patología protagonista de la película 'El aceite de la vida'. Hoy, afortunadamente, podemos transmitirles buenas noticias: el tratamiento está resultando un éxito. Para ellos y sus padres se trata de un 'milagro'.
Ninguno tenía donante de médula o de células de cordón umbilical compatibles [el tratamiento que se está utilizando actualmente para tratar de frenar la progresión de la enfermedad] y por ese motivo, el ensayo francés con terapia genética era su última esperanza.
"Es la primera vez que una enfermedad grave del cerebro ha sido tratada con éxito mediante la terapia génica. Yo uso el término tratado; no curado. La patología se ha detenido", destaca a elmundo.es Patrick Aubourg, del Hospital San Vicente de Paul, París (Francia) y director de la investigación.
Sus datos, que han sido publicados en la prestigiosa revista 'Science', demuestran la eficacia del tratamiento y la buena evolución de Andy [ahora con 10 años] y de Ángel [de 9], a los 24 y 30 meses de recibir el tratamiento. El caso de Andrés no ha sido recogido en el ensayo debido a que "se realizó el tratamiento hace unos 16 meses. Tiempo insuficiente para comprobar si es eficaz o no", comenta Carmen Sever, fundadora de la Asociación Española contra las Leucodistrofias (ELA-España), perteneciente a su homóloga en Europa, quien han financiado la mayoría del estudio.
Ella ha recibido, además, el agradecimiento expreso de los autores del trabajo, liderados por el neuropediatra Patrick Aubourg, del Hospital San Vicente de Paul, París (Francia), a través del mencionado artículo, por ayudar al reclutamiento de los pacientes para el ensayo.
José González, padre de Ángel, está entusiasmado y agradecido. "Fuimos a París sin saber qué podía pasar y ahora nuestro hijo está bien, va al colegio. Las lesiones que se produjeron antes de recibir el tratamiento seguirán, pero el progreso de la enfermedad se ha detenido. Es una esperanza para muchos pacientes", reconoce José González, padre de Ángel.
Lo es también para Rosario Vara, madre de Andrés, que espera que la evolución de su hijo continúe los mismos pasos que la del madrileño Andy y la de Ángel, "al que fuimos a conocer a Valencia donde reside para saber cómo era el tratamiento antes de volar a Francia".
Las leucodistrofias (existen 15 tipos distintos) son patologías neurodegenerativas que destruyen la mielina (sustancia blanca que recubre los nervios) de los sistemas central y periférico. Ese daño provoca la paralización progresiva de todas las funciones vitales: movimiento, equilibrio, vista, oído, memoria... Cada semana nacen en Europa entre 20 y 40 menores afectados por ellas.
Una de estas patologías es la adrenoleucodistrofía, la que sufren Andy y a Ángel y la que, desgraciadamente, acabó con la vida de sus hermanos mayores. Se produce por mutaciones en el gen ABCD1 que codifica para la proteína adenosín trifosfata (ALD). La deficiencia de esta proteína causa la acumulación de niveles altos de ácidos grasos saturados en el cerebro y en la corteza adrenal, lo que desencadena la degeneración de la cubierta de mielina y de la glándula adrenal.
El procedimiento
El tratamiento al que hace referencia 'Science' consiste en la extracción de células madre sanguíneas obtenidas en sangre periférica, gracias a su movilización desde la médula ósea con la ayuda de tratamiento farmacológico. Una vez en el laboratorio, éstas son infectadas y tratadas con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), que ha sido previamente modificado para evitar su efecto patógeno. De esta forma actúa como un 'taxi' biológico para transportar la versión correcta del gen que está defectuoso [localizado en una región del cromosoma llamada Xq28] que causa la enfermedad.
Los virus son una de las llaves de la terapia génica, debido a su capacidad de infectar a las células de otros organismos y multiplicarse. Antes se les "desviste" de sus partículas patógenas mediante técnicas de ingeniería genética. "Esta es la primera vez que se ha utilizado con éxito un vector lentiviral del VIH como terapia génica en humanos. Los lentivirus derivados del VIH permiten la expresión del gen terapéutico en principio de por vida, porque éste se inserta en los cromosomas del genoma. Por lo tanto, las células madre que se derivan de las células inicialmente tratadas en el laboratorio expresarán el gen terapéutico para siempre", aclara el director de la investigación.
Una vez las células fueron modificadas se inyectaron en los pacientes que previamente recibieron quimioterapia para destruir su médula. Los datos de la investigación constatan que entre los 14 y 16 meses después de la infusión, "la desmielización cerebral progresiva se había detenido y los resultados clínicos fueron similares a los que se obtienen con el trasplante de médula", reza el estudio.
Dos años más tarde, el 15% de las células sanguíneas expresaba correctamente la proteína ALD, a un nivel suficiente para frenar la patología en el cerebro. "Por primera vez, también hemos logrado que el gen terapéutico se exprese en un porcentaje tan elevado de células, algo que no se había conseguido en otros ensayos con otras enfermedades", recuerda el investigador francés.
Para Salvador Martínez, subdirector del Instituto de Neurociencias de Alicante, uno de los datos más trascendentes de la investigación "es la eficacia que se ha obtenido con el tratamiento".
Fuente: El Mundo, 05/11/09
Cada lunes por la mañana, José se sube a lomos de América, una yegua que su terapeuta, Olivia del Rosario, ha elegido especialmente para él "porque le mueve mucho y le transmite mucho movimiento". José, que hace 22 años fue diagnosticado de esclerosis múltiple, empieza este mes su segundo año en la Fundación Caballo Amigo, a donde acudió para mejorar el equilibrio y potenciar la musculatura.
Un equipo internacional de investigadores ha podido devolver a ratas paralíticas su antigua movilidad -incluso la capacidad de correr- mediante una compleja combinación de fármacos, estimulación eléctrica y programas de ejercicio. El hallazgo, que se presenta en Nature Neuroscience (edición electrónica), indica que la regeneración de los nervios seccionados puede no ser necesaria para reaprender los movimientos. Sin embargo, al estudio le falta un componente para que pueda pensarse siquiera en una cura: el movimiento de las ratas no es voluntario.
Un año más, Aaron empieza sin educador. "Se supone que, al empezar el curso, debía de estar todo listo. Pero no ha sido así. El profesional de apoyo para Aaron sigue sin llegar", denuncia Amparo Navarro, madre de este alumno de 12 años, que estudia 2º curso de la ESO en el instituto público IES Marjana de Chiva. Aaron no puede andar. Vive en una silla de ruedas, porque padece el Síndrome de Duchenne: una enfermedad degenerativa de las más graves que afectan al ser humano, porque el tejido muscular deja de funcionar adecuadamente y es sustituido lentamente por tejido graso. De manera que, con la progresiva pérdida de fuerza muscular, cada vez se le hace más difícil realizar cualquier actividad de la vida cotidiana.
Durante la primera semana de clase los alumnos mantienen los ojos mirando hacia el suelo; cuando hablan lo hacen 'entre dientes' y el contacto visual con su interlocutor es casi inexistente. Pero cuando han pasado tres meses acudiendo al aula, estos mismos niños son 'charlatanes', receptivos y sensibles. Listos para hacer amigos.
Una nueva alternativa para los pacientes con esclerosis múltiple que no respondan a los tratamientos actuales. Un estudio, actualmente en fase III, muestra que un fármaco para la leucemia, el alemtuzumab, podría ser eficaz como segunda opción terapéutica. Eso sí, los efectos secundarios no son nada desdeñables y la terapia requiere una férrea supervisión por parte del especialista. El citado fármaco inmunosupresor "actúa sobre un receptor de la molécula CD52, disminuyendo de forma drástica los linfocitos T. Su potencial es tan grande que es capaz de reducirlos durante un año. En la esclerosis múltiple este efecto es esencial, ya que se trata de una enfermedad producida por una alteración en los citados linfocitos [que destruyen la mielina o el recubrimiento de las fibras nerviosas]", explica a elmundo.es Rafael Arroyo, jefe de la Unidad de Esclerosis Múltiple del Hospital Clínico San Carlos (Madrid).