La Coctelera

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El trabajador que ingresaron con nombre falso permanece estable en Albacete

El trabajador que sufrió un accidente en Yeste (Albacete) cuando trabajaba en una obra y a cuyo empresario investigan porque presuntamente le ingresó con el nombre de otro compañero que sí estaba dado de alta en la Seguridad Social, permanece en el hospital de Albacete.

Está en la planta de traumatología y se encuentra estable, a la espera de ser trasladado al Hospital de Parapléjicos de Toledo, según han confirmado a Efe fuentes del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam).

Por su parte, Miguel Ángel Campos, del área de Salud Laboral de CCOO en Albacete, ha detallado a Efe que ha tenido oportunidad de hablar con un familiar del herido y que el trabajador en cuestión es José Luis M., de 23 años y origen boliviano.

Campos ha explicado que el joven ha tenido que ser intervenido quirúrgicamente de un brazo, la columna y los dos pies y que tiene una lesión medular y, al menos por ahora, no tiene movilidad en la pierna izquierda y tiene alguna dificultad también en el brazo izquierdo.

El responsable de CCOO también ha detallado que se ha puesto en contacto con un tío del trabajador herido para ofrecerles los servicios jurídicos del sindicato.

Según han podido averiguar desde el sindicato, el accidente se produjo cuando el joven trabajaba en la cubierta de una obra civil, en una altura equivalente a un tercer piso, sin ningún tipo de protección, y cayó desde unos ocho metros de altura.

El accidente y la posibilidad de que el patrón ingresara al herido en el hospital con un nombre falso son también investigados por la Inspección de Trabajo, según explicó este jueves la consejera de Trabajo y Empleo de Castilla-La Mancha, Luz Rodríguez.

La obra en la que trabajaba se encuentra en una pedanía de Yeste.

"Creemos que trabajaba para una pequeña empresa de reformas y construcciones de Yeste", ha explicado Campos, que hasta el momento no ha contactado con el empresario.

El representante de CCOO también se ha referido a que el compañero por cuyo nombre intentaron ingresar a José Luis también es boliviano y trabajaba en la misma obra.

José Luis M. habría firmado un contrato pero éste no había sido registrado en la Seguridad Social, aunque sí estaba dado de alta el otro trabajador.

Un portavoz del Hospital de Parapléjicos ha señalado a Efe que el ingreso de José Luis M. está previsto para los próximos días.
Fuente: ABC 02/10/09.

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CÁRCEL PARA EL ACUSADO DE DEJAR TETRAPLÉJICO A UN CONGOLEÑO

El Juzgado de instrucción número 4 de Alcalá de Henares (Madrid) decretóprisión preventiva sin fianza para Roberto Alonso de la Varga, presunto autor de la brutal paliza que dejó tetrapléjico al congoleño de 42 años Miwa Buene el pasado 10 de febrero. El fiscal no conoció la gravedad de las lesiones hasta septiembre, siete meses después de que se produjese la agresión. Por esta razón, la fiscalía no se presentó a ninguna vista del caso con anterioridad y los abogados de Miwa no pudieron solicitar al juez la prisión preventiva para el presunto agresor.
En septiembre, cuando la fiscalía tuvo noticia de la gravedad de las lesiones, solicitó una batería de diligencias previas a la comparecencia, que se celebró ayer, entre ellas un examen médico y la toma de declaraciones a varios testigos de la agresión.
El auto judicial señala que "existen indicios racionales de criminalidad contra el imputado". Se basa en las declaraciones de dos testigos de la agresión, que recogen que Roberto Alonso de la Varga discutió el 10 de febrero con Miwa Buene en la calle Río Tajuña de Alcalá de Henares. Uno de los testigos manifestó que vio cómo Roberto Alonso golpeó a Miwa, lo que ha sido determinante en la resolución judicial. Miwa recibió un fuerte golpe en la nuca que le provocó una lesión medular que le ha dejado tetrapléjico.
Movimiento contra la Intolerancia, que se persona como acusación popular, acusa a Alonso de intento de asesinato con agravante de racismo, ya que el imputado profirió gritos xenófobos contra Miwa, según el atestado y la declaración del congoleño. Ayer, Miwa, postrado desde hace nueve meses en una silla de ruedas, recibió con alegría la noticia en el Centro de Lesionados Medulares de Madrid, donde permanece ingresado.

Fuente: El País, 14/11/07
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Movimiento contra la intolerancia

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NICOLAE ABRE LOS OJOS

La mirada de Nicolae transmite tristeza. Es rumano y tiene 36 años. Vive con su mujer y sus dos hijos, menores de edad, en un piso alquilado en la urbanización Tres Culturas, una de las poquísimas zonas residenciales que existen en Toledo en las que los discapacitados en silla de ruedas pueden moverse con menos dificultades.Nicolae paga el alquiler (550 euros) con el sueldo que su esposa, Daniela, gana trabajando en una residencia de ancianos (710 euros al mes). Con lo poco que les sobra, intentan hacer frente a la luz, el agua, la comida y la ropa, pero es imposible que lleguen a fin de mes. Sobreviven con la ayuda que les dan Cruz Roja, la Iglesia Evangelista y Yolanda Martín Gutiérrez, «una persona maravillosa», a la que están especialmente agradecidos.
La historia más reciente de Nicolae es una más del inmigrante que llega a España para labrarse un porvenir, pero se encuentra con una realidad que da miedo. Nicolae, camionero en Rumanía durante 15 años, se quedó parapléjico el 4 de agosto de 2006 en una granja de Iniesta (Cuenca), donde trabajaba sin contrato para su patrón -así se refiere a él durante la conversación con ABC- por 600 euros al mes.
Nicolae estaba en lo alto de un camión sin ningún elemento de seguridad, terminando de cargarlo de paja junto al hijo del jefe, cuando pisó mal y cayó al suelo. Llevaba mes y medio explotado, aunque cuenta que su patrón le había prometido «arreglar los papeles» y subirle cien euros el salario. Todo se torció.
«Sentía como termitas»
Lejos de auxiliar rápidamente a Nicolae, que se doloría en el suelo, el patrón y su familia sólo pensaron en lo que se les venía encima. A pesar de sus lamentos -«me tocaba las piernas y sentía como termitas»-, el único interés del hijo del jefe era poner a Nicolae en pie, «pero yo ya sabía que tenía la columna rota». «Le suplicaba que llamara a la ambulancia, porque ya respiraba con mucha dificultad, pero él me decía que no sabía dónde tenía que llamar». Llegó a arrastrar a Nicolae por el suelo unos dos metros, lo que provocó que los dolores en el abdomen se agudizaran y, posiblemente, también la lesión.
En la escena apareció la mujer del patrón, que junto con su hijo limpiaron a Nicolae toda la paja que tenía desperdigada por la ropa para simular que no estaba trabajando cuando ocurrió el accidente. Tal era la obsesión de la familia del jefe por ocultar la verdad, que intentaron arrastrar a Nicolae hasta la carretera que pasaba cerca de la granja para que una ambulancia lo recogiera. Al final, entre el patrón (el último en aparecer), su mujer y su hijo lo metieron en un coche (Daniela, la mujer de Nicolae, suspira al escuchar el relato).
Nada menos que tres horas pasaron después del accidente hasta que trasladaron al herido al centro de salud de Iniesta, que lo derivó inmediatamente al hospital de Albacete por la grave lesión que se atisbaba. Ya a las puertas del hospital, el patrón conminó a Nicolae a que mintiera: «Dí que te has caído de una escalera, porque nadie se va a creer lo del accidente laboral». Nicolae le aseguró que estuviera tranquilo, que no contaría la verdad.
El trabajador rumano vivía de alquiler en Iniesta con un compatriota, después de una larga temporada por el sur de España. Su familia estaba en Rumanía. Fue el compañero de piso quien dio la trágica noticia a Daniela por teléfono. El mundo se le vino encima a esta joven mujer de ojos claros. Viajó inmediatamente a España para estar al lado de su marido y luego llegaron los niños, en febrero.
Visita en el hospital
Nicolae estuvo ingresado en el hospital de Albacete cinco semanas. Allí mintió a todo el que le preguntaba los motivos de su lesión. Y siguió manteniendo la falacia en el Hospital Nacional de Parapléjicos. Nicolae tenía miedo, pánico a lo que le pudiera hacer su patrón, que no dejó de visitarlo en el centro de rehabilitación de Toledo. Pero no por humanidad, sino para asegurarse que su empleado sin contrato no iba a contar la verdad. Después del accidente, el jefe le prometió que no le faltaría de nada ni a él ni a su familia. Y como prueba le pagaba mensualmente los 600 euros que tenía de mísero sueldo.
Fue precisamente en Parapléjicos donde Nicolae cambió. «Allí me abrieron los ojos», afirma. Pocos, por no decir casi nadie, se creían en el hospital que Nicolae se hubiera causado esas gravísimas lesiones cayéndose desde una escalera. El día que habló con un compatriota también lesionado medular fue definitivo. Nicolae decidió dar un paso adelante y denunció a su patrón cuando el plazo legal estaba a punto de expirar. Su jefe no volvió por el hospital.
Ahora Nicolae espera el juicio, que se celebrará el 7 de septiembre. Aspira a lograr una indemnización, «porque no puedo tener una pensión, ya que no llevo 5 años en España», asegura. Pero tendrá que demostrar que trabajaba para su patrón. Y no será una tarea fácil.
Fuente: ABC Toledo. 13/08/07