El nuevo modelo fija una escala de puntos que el médico deberá calcular para incluir a un paciente en la lista de espera. La gravedad de la enfermedad, sin embargo, no aporta en ningún caso los puntos suficientes y el caso dependerá entonces de factores ajenos a la enfermedad, como su situación personal o laboral.
Por ejemplo, en las operaciones de prótesis de cadera o de rodilla, el paciente deberá sumar 75 puntos. Para llegar a ellos, el baremo da 18 puntos si se tiene "la patología muy avanzada", 33 si se sufre "dolor grave" y 20 si se "es incapaz de realizar la mayor parte de las actividades cotidianas". Con el peor diagnóstico, un enfermo alcanzaría 71 puntos y no tendrá garantizada la operación.
Sería el caso de una persona que no trabaje, que tenga una persona que le cuide y sin nadie a su cargo, tres variables que suman cero puntos y que son habituales en pacientes ancianos. El sistema puede perjudicar, por ejemplo, a los parados.
La necesidad de limitar la entrada de pacientes en las listas de espera ha llegado a la sanidad pública de la mano de los recortes, que pretenden reducir el gasto sanitario el 10% (1.000 millones de euros). Hasta ahora, los médicos decidían si introducir o no a un enfermo en la lista de espera solo por criterios clínicos. En algunas operaciones, entrar en las listas garantizaba, además, ser operado en un plazo de seis meses.
Con los recortes, esta garantía ha quedado eliminada en la mayoría de las situaciones. En el caso de las cataratas y las prótesis, sin embargo, la Generalitat no puede eliminar esta garantía porque está respaldada por un decreto del Ministerio de Sanidad. La clave para poder aplicar los recortes es, pues, restringir la entrada de enfermos en las listas.
"Esta escala de puntos ya la utilizamos, pero nos sirve para priorizar a los pacientes que ya están en lista de espera. Salud quiere ahora que la usemos para excluir a enfermos de las listas, lo que es una perversión", afirma un oftalmólogo de un hospital público. Otro médico considera que es un modelo "demasiado restrictivo". "Una persona muy grave siempre debería ser una urgencia. Ahora, por más grave que esté, podrá quedar fuera".Una portavoz de Salud admite que es posible que los pacientes más graves se vean relegados a la hora de entrar en quirófano, pero precisa que "los pacientes graves que no accedan a la lista también podrán ser operados antes de seis meses aunque queden sin garantía. La última decisión la tendrán las respectivas juntas clínicas", insiste Salud. Sobre el papel, sin embargo, nada queda garantizado, reconoce esta portavoz..
Pero la oleada de votaciones añade presión a Salud para que dé marcha atrás en la pretensión de ahorrar 47 millones de euros a costa del salario de los cerca de 41.000 profesionales de la sanidad pública. Tras semanas de reuniones, la Generalitat ha lanzado un ultimátum para recortar la mitad de la paga de Navidad o despedir a 1.500 interinos. Los sindicatos rechazan la medida y sopesan convocar la huelga, que ya apoyan la mayoría de los hospitales.
Fuente: El País 06/10/11

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