¿Es distinto el infarto cerebral en hombres que en mujeres? ¿En cuál de los dos sexos son peores los efectos de sufrir un ictus? Éstas son algunas de las cuestiones que tratan de resolver los investigadores desde hace tiempo y que se debatieron en la última conferencia sobre esteroides sexuales y diferencias de género en la enfermedad cardiovascular que se celebra en Colorado (EEUU).

Las estadísticas oficiales de EEUU indican que esta patología, causada por la obstrucción de las arterias que suministran oxígeno y sangre al cerebro, afecta a los varones en una proporción de dos a uno con respecto a las mujeres. Sin embargo, según ha explicado en este foro la doctora Patricia Hurn, de la universidad estadounidense de Oregón, las consecuencias que el infarto tiene en las mujeres suelen ser más graves (su ingreso hospitalario, por ejemplo, dura más), tal vez porque a ellas les afecta a unas edades más tardías que a sus compañeras.

Según la Asociación Americana del Corazón (AHA, según sus siglas en inglés) la incidencia del ictus es superior en los varones hasta los 75 años, similar en ambos entre los 75 y los 84 y superior en ellas a partir de los 85. Además, según la Federación Mundial del Corazón, la tasa de mortalidad por esta causa supera el 11% en mujeres, frente al 8,4% de los hombres.

El ictus, como reconoce la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), no es sólo una enfermedad de hombres de mediana edad como mucha gente piensa, sino que afecta también a un gran número de mujeres, aunque ellas sean un poco mayores.

Una de las diferencias entre ellos y ellas que se ha observado en algunas investigaciones sobre este tema tiene que ver con la respuesta a los tratamientos. La acción del activador del plasminogénico tisular (más conocido por sus siglas médicas en inglés, TPA), un 'disolvente' de los coágulos que taponan las arterias, podría tener una respuesta mejor en el caso de las pacientes femeninas.

Otra posibilidad que están empezando a valorar investigaciones más preliminares es que el ictus se comporte de manera diferente en ambos cerebros a nivel celular o molecular. Además, en trabajos animales se ha observado que las hormonas femeninas (los estrógenos) tienen un cierto efecto protector a nivel cerebral. De hecho, los anticonceptivos orales y la terapia hormonal sustitutiva son dos elementos que aumentan el riesgo en mujeres. La menopausia, por el contrario, no parece tener ningún efecto, como aclara la OMS.

Después de 15 años centrando las investigaciones en las hormonas femeninas, Hurn y su equipo han decidido darle un giro a la cuestión y analizar el otro lado, la hormona masculina por excelencia: la testosterona. Aunque aún no disponen de ningún resultado, la especialista en enfermedad cardiovascular y diferencias de género, considera que esta línea de investigación puede aportar nueva información para entender este fenómeno.

Fuente: El MUNDO 27/07/09