El caso de Hannah Jones, una joven británica de tan sólo 13 años que ha conseguido convencer a los médicos que la tratan para que no le trasplanten el corazón que necesitaría para seguir viviendo, ha conmocionado al Reino Unido.
Según publica la prensa inglesa, la operación no sería una solución definitiva para Hannah, que padeció una leucemia años atrás, cuyo tratamiento le provocó graves daños en el corazón. La medicación que necesitaría la adolescente para evitar un posible rechazo del órgano recibido podría hacer que reaparecezcan las complicaciones relacionadas con la leucemia.
Por todo ello, la joven decidió rechazar la intervención y expresó su deseo de acabar sus días dignamente, rodeada de sus hermanos Oliver (11 años), Lucy (10 años) y Phoebe (4 años). En casa, Hannah podría recibir los cuidados de su madre, Kirsty, enfermera experta en cuidados intensivos.
Según publica la BBC, Hannah fue capaz de convencer al funcionario estatal de que su decisión era fruto de una reflexión meditada y madura.
Fuente: El Mundo.es. 11/11/08.

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